Disponible en español: Boys Club (Jóvenes Inocentes, libro 1) por David González

Boys Club
Author: David González
Jóvenes Inocentes Book 1
Genre: LGBT, Gay, Suspenso, crimen, problema social
Length: Novela
Word count: 26995
e-book page count: 63
price: 2.99 USD

Cover art: Argentina editorial

Cuando Adrián, un atractivo adolescente de diecisiete años, es testigo del secuestro de su hermano Max y descubre que va a ser sometido a una red de tráfico humano y abusos sexuales, decide infiltrarse en el Boys Club. Esta es la discoteca de chicos guapos másfamosa de Londres, donde encontrará trabajo y se verá inmerso en una complicada y peligrosa red de tráfico humano: pederastas, sexo, corrupción y asesinatos, en la que están implicados altos cargos y de la que le será muy difícil escapar. Con una fuerte e intensa tensión desde el principio, contada en primera persona basándose en sucesos reales y destacando su extremo detalle y violencia, esta novela te atrapará y dejará marcado.

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Extracto:

Me llamo Adrián y tengo diecisiete años. Soy moreno, con el pelo algo largo peinado de punta. Mis ojos son de color azul perla, muy bonitos. Voy a la piscina todos los días laborales, una hora al día, desde hace dos años. Por lo tanto, estoy en buena forma física. No es que esté musculoso, pero tengo brazos fuertes, un buen abdomen ligeramente marcado, y unos pectorales que sí saltan a la vista. No tengo un solo pelo en el cuerpo. Me depilo todas las semanas, y me lo depilo todo. Las axilas, el pecho, el culo, la polla, los brazos y las piernas. Así que en resumen soy, moreno, joven, diecisiete años, fuerte, atractivo y guapo. No es que quiera fardar, en serio, pero realmente tengo una cara bella, soy muy guapo y no me lo tengo creído, pero lo tengo más que reconocido. Desde luego no es un problema para ligar, bueno, según se mire. Si me quiere ligar una chica pues entonces sí, lo tiene bastante difícil, porque soy gay. No soy una locaza de esas chillonas, con pluma, aunque las respeto, pero no soy una. Soy un chico normal y corriente, pero con gustos diferentes. Aunque eso sí, soy un poco salido, de hecho bastante. Me encantan las pollas, lo reconozco. Si el día tiene veinticuatro horas, pues yo pienso en sexo al menos diez horas al día. Me gustaría follar todos los días un par de veces, pero lo tengo complicado, básicamente por el horario. Por las mañanas, de lunes a viernes, voy a la piscina de mi barrio (pequeña y sencilla, pero bonita y acogedora), y hago una hora de natación. Soy rápido, ágil y me como las calles yo solo. Llevo un bañador de lycra de color negro poco más largo que un bóxer, un gorro negro también de lycra y unas gafas de bucear nuevamente negras. Así que entre que todo es negro y yo soy moreno, pues como que voy muy oscuro. Pero a mí me gusta, y nadar.

Me encanta nadar, de hecho el agua es mi segunda casa, me siento muy a gusto cuando estoy en la piscina. Sobre todo si estoy solo. Estoy mejor. Van más chicos de mi edad y más grande pero no me hablo con ninguno. Los saludo por educación pero nada más. Voy mucho a mi bola, siempre he sido así. Bueno, siempre desde hace algún tiempo.
Tras mi hora de natación y pasar por las duchas en las que siempre que puedo miro con disimulo a algún chico, me enrollo la toalla y me seco en la misma ducha. Las duchas son individuales, las compartidas no me gustan, y si lo fueran, no me habría apuntado a esa. Sin embargo, no tiene puerta, están separadas por pequeñas paredes de metal que tapan la mitad del cuerpo.

Cuando ya estoy seco, me enrollo la toalla y entonces salgo. Abro mi taquilla y saco mi ropa. Lo primero que me pongo siempre son los calzoncillos, y después ya la camiseta (tras haberme echado el desodorante) y por último los pantalones. Normalmente llevo vaqueros oscuros, ya sean azules oscuros o directamente negros. Cuando ya estoy vestido por completo y peinado, recojo todo en mi mochila y salgo por la puerta al recibidor. Le digo adiós a la recepcionista que atiende a los clientes, que en ese momento está leyendo algo y empujando la puerta salgo finalmente a la calle.

Me pongo los auriculares y me pongo música mientras camino veinte minutos hasta mi casa. Llego a casa, deshago la mochila, me preparo la comida y como solo en mi habitación, viendo algo en el ordenador, en media hora. Me lavo los dientes, me arreglo un poco, me preparo dos botellas de agua y el bocadillo que me ha hecho mi padrastro en la mochila y salgo de casa. Camino un poco hasta que pasa un autobús, a veces lo cojo hasta el metro y otras veces voy directamente caminando.

Luego cojo el metro hasta Liverpool y a otros diez minutos está mi trabajo. Trabajo como vendedor de seguros telefónicamente desde hace un año, y soy bastante bueno. Somos nueve teleoperadores en total. Y de los chicos, soy el que más vende. Mi horario de trabajo es de tres a nueve de la tarde, con cincuenta minutos de descanso repartidos. Cuando salgo a las nueve, me vengo en metro hablando con los compañeros. Llego a casa sobre las diez y si tengo que hacer algo en la casa (platos o ropa o cena) lo hago, y si no pues directo a cenar. Ceno viendo una serie o una peli y después leo un rato. Normalmente libros de fantasía y aventuras. Actualmente leo Eragon, de Christopher Paolini. Después de leer me conecto un rato al Messenger para hablar con algún amigo y me conecto en general a Internet, buscando fotos de tíos buenos, vídeos de risa, bajándome música y película y viendo tráilers de películas. Relax, básicamente. Y por último, antes de acostarme, me tumbo en la cama, y me quedo escuchando música un rato. Normalmente, tumbado boca arriba o de lado, con los auriculares puestos, la música a nivel medio, en calzoncillos o pantalón corto o como mucho tirante negro; y relajado, suelo quedarme dormido con la música. No es que gaste mucha pasta en ropa, pero cada mes que cobro me compro unos calzoncillos, o vaqueros, o camisas o algo. Así cada mes desde hace un años y poco. Así que tengo bastante ropa de marca: Calvin Klain, Armani, Jeans, Dolce & Gabanna, Mango, Bershka, Zara, Pull and Bear, Stradivarius, Tommy Hilfiger, Lacoste, Nike, Adidas, Puma, Dior, Quick Silver, Lee, Lois, etc.

Ese es mi hacer entre semana.

Los fines de semana, que estoy íntegramente libre hago diferentes cosas. Los sábados me levanto tarde, porque el viernes he estado viendo películas y desayuno, barro y friego el piso con la música puesta. Me queda una hora o así en la que puedo hacer cualquier cosa y a eso de las dos y media me pongo a comer viendo otra película. Después me ducho y depilo en la misma ducha, con cuchilla. Me seco, visto y salgo. Suelo quedar por las tardes con chicos que conozco por chat para conocernos y tomar algo. Alguna vez incluso he llegado a enrollarme con alguno en la primera cita, pero poco más. Solo hubo dos casos que quedamos directamente en su casa y acabamos follando. Insistió en penetrarme y me acabó encantando. Siempre busco chicos de mi edad, o poco más grandes, como máximo de veintitrés años. Nos liamos, nos desnudamos y follamos. Una vez con un rubio, la otra fue con un moreno.
Sobre todo me encanta chupar la polla y que me follen bien follado. Se podría decir que soy un poco ninfómano y encima provocador, me gusta que me den caña. Pero como decía, solo fueron esas dos veces. Normalmente solo quedo en citas para cines, tomar algo o pasear con el único propósito de conocernos bien. Pero la mayoría de las veces no sale bien, el tío busca algo más o simplemente no me acaba de convencer. Yo me digo a mi mismo que quiero novio, pero a la hora de la verdad, soy el primero que no quiere ataduras, así que supongo que no sé exactamente lo que quiero. O sí, no quiero novio, ni tampoco sexo esporádico. A ver, si sale pues vale, pero tampoco se trata de ir de flor en flor. Quiero un folla—amigo. Pero por el momento, como decía, no ha habido suerte. En fin, ya llegará, supongo.

Después, sobre las siete, quedo con una amiga mía que conozco hace años, y que es como mi mejor amiga. Y cuando la dejo por la noche con el novio, pues me voy con otra gran amiga a la que considero mi hermana. Voy con ella y su novio, que también me cae bien. Con ellos dos tengo un pequeño grupo formado, juntos a otros pocos. Hay buen rollo y somos todos muy amigos. Cenamos juntos y después nos vamos por ahí, o vamos a su casa, o al cine, o lo que surja. Improvisamos.

Me vuelvo a casa en metro, o taxi, depende de lo tarde que sea o las ganas que tenga. Y por último, el domingo, me levanto sobre la una de la tarde y como en casa de la ex—mujer de mi tutor, con quien paso la tarde. Mantengo una buena relación de amistad y casi familia. Para mí es como mi madre. Ellos se separaron hace un año, pero yo sigo viéndome con ambos.

Son como mis padres, de hecho, la única familia que tengo. Y ahora estaréis pensando: ¿qué pasa? ¿No tienes padres o qué? Pues no, no tengo. Murieron hace años. Es largo de explicar, así que empezaré del principio.

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About Sedonia Guillone

Pubished author of lgbt and m/f romance. Ghostwriter and editor with fifteen years' experience. Publisher of two imprints, Ai Press for romance and Kokoro Press for mainstream, gay fiction, spiritual and memoirs.
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